contenta con bastet
El Diario

Cómo estar contenta con el mogollón en que me he metido

Estoy muy contenta con la acogida que está teniendo esta nueva etapa de Mi Cabra Vegana. En los pocos días que lleva la web abierta está habiendo un goteo constante de pedidos y eso me hace sentir muy bien. Solo puedo decir: ¡gracias, gracias, gracias! Ha sido un gran paso adelante: un cambio de catálogo que convierte el proyecto en un auténtico supermercado vegano online donde comprar de todo, ¡o casi! Una apuesta que llevaba tiempo barajando sin atreverme a dar el salto. Los cambios dan un poco de susto. Pero al final, tras una más que buena campaña de navidad, me decidí. ¡Al lío Lu!

Lo que pasa es que todo cambio lleva su carga de trabajo (de ahí el susto) y con esto estoy que madre de mi vida (ayer, sin ir más lejos, lloré. De tensión, de nervios, de no saber, de que no se solucionaba el buscador de la web…). Para adecuar la web a tanto producto, tanta categoría, ha habido que hacer de todo, incluido aumentar el servidor. ¡Reforma, reforma!, que diría Berta en La que se avecina. Soy fan, me relaja. Si eres fan lo entenderás y si eres hater, perdóname.

Ha habido funciones que se han escacharrado, cosas que han dejado de funcionar… En fin, me he pasado estos dos últimos días hablando con informáticos y me he quedado medio tarumba. Lo he conseguido solucionar casi todo. Faltan detalles ahora de redireccionamientos, que me pondré mañana con ellos ahora que me han dicho cómo hacerlo. Otra cosa es que me salga a la primera o sepa dónde es exactamente lo que me están diciendo, que esa es otra. ¡Lo lograré!

Así que lo dicho, toca fin de semana a tope con la web resolviendo, solucionando, redireccionando (comando 301 voy a ti) y aprendiendo un montón. Total, ya está lloviendo de nuevo y el finde será más de lo mismo. Que sí, que tiene que llover y todo eso, pero ya vamos para dos semanas ¡y soy una criatura de sol! Ni que decir de las gatas, que están peor que yo, con lo requetebien que se lo pasan en la terraza, cerrada toda como un palomar, por supuesto. Y los paseos por la playa que damos Odín y yo… Pues cero patatero. No sé ya ni de qué color es el cielo sin tanta nube. Sagerá soy, vale.

Y la semana que viene, si la huelga de transporte lo permite, a enviar pedidos como si no hubiese mañana. Estoy contenta, sí. Y sonrío y doy gracias porque todo va bien. Todo está bien. Todo está saliendo bien. Y es maravilloso.

Lourdes

N.B. ¿Que no has echado un ojo a la nueva web?

Estás tardando my friend 🙂

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