El Diario

A veces hay días…

A veces hay días raros, días en que lleva lloviendo supongo que dos semanas, ya ni lo sé. Hay días en que hace dos años que el ser más maravilloso del mundo volvió al país de las hadas. Y lo hizo en mis brazos. Ay Dori vida, mi corazón, cuánto te echo de menos. O quizá no, porque la verdad es que te siento conmigo. No sabría explicarlo, pero te siento siempre cerca. Al final va a resultar que eras, eres un ser especial… Escribo mientras las lágrimas caen por mis mejillas como la lluvia en los cristales, y las paredes y las hojas y los árboles y todo. En verdad siento mi pecho dorado, rebosante de luz dorada que palpita con cada latido.

Soy una persona tan afortunada. Siempre he tenido suerte, voy avanzando por la vida con suerte. Que será tesón y trabajo y todo lo que quieras. Pero yo lo llamo suerte. Cuántas personas trabajan duro, cuántas lo intentan una y mil veces… Y nada. Vivo cerca del mar, a un paseo de diez minutos (unos cuanto más con Odín porque tiene que olerlo todo todas las veces). Vivo en una casita baja con una parte muy importante del jardín cerrado tipo palomar para las gatas. Lo que siempre dije que haría. En cuanto pueda me voy a vivir al mar. Y ya llevo un año aquí. Si vivo en una casa baja pongo verja en el jardín para las gatas. Dicho y hecho. Suerte. Afortunada.

Tengo las mejores amigas que se puede tener. Somos clan. Más que manada. Gens. Mamá y papá, con todo lo que hemos pasado, pero quién puede decir que va a verlos y se queda horas y horas tan ricamente, sin prisa, con risas. Quien… Y Joaquín. Joaquín volvió tras seis meses desaparecido. Volvió porque me quiere, porque soy la mujer de su vida. Y tendremos que casarnos… En julio nos casamos aquí, en la playa. Rodeadas de sol y mar. Quién se casa en la playa con sus amigas como invitadas de honor y lo celebra entre risas, mil cervezas y el mar… Quien…

Dori vivió conmigo quince años y hoy hace dos que físicamente no está. Pero allá donde voy viene conmigo. O va y viene. Que sus cosas tendrá…

Hoy lanzaba la web con el catálogo nuevo y resulta que, después de enviar el correo a los clientes con la noticia, la web va lenta y hay que hacer cosas a nivel servidor. A ponerla en mantenimiento y que hagan lo que tengan que hacer. Estará lista esta tarde. Ahora entrarán los clientes y la verán en mantenimiento otra vez y en fin, digo yo que si quieren hacer compra pueden esperar unas horillas… El mundo no se acaba por una web en mantenimiento. Los meses de terapia me han venido como anillo al dedo. Como el anillazo precioso de boda que compramos. Porque él se quiere casar con alianza y con alianza será. Que la llevamos ya en la mano. Él en la izquierda y yo en la derecha. Rompiendo moldes.

En fin, sigue lloviendo. Va para ya ni sé, y lo que queda. Como dirían en la película maldita: No llueve eternamente. Siempre, al final del túnel, hace sol. Un abrazo fuerte,

Lourdes

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