El Diario

12 de junio de 2021

La verdad es que no entiendo absolutamente nada de lo que ha pasado desde ayer. Tras ese «Sí dígame» que me empujó a lo más profundo de los abismos, donde sólo quería desaparecer, desangrarme, donde me sentí una extraña, una persona cualquiera, una que pasaba por allí, todo se ha convertido en una pesadilla. Las cosas horribles que me dijiste me dejaron rota. Rompieron mi corazón en mil pedazos y rota me levanté al día siguiente. Me desbloqueas en Wspp y solo me salió un Hola. Qué más decir? Cómo con el corazón roto? Y la tristeza invadiéndome por completo. Las letras no alcanzaban a formar palabras, como para construir frases.

Luego llamaste y escuché atenta tu reunión y me alegré mucho por ti y tus logros. Mi corazón continuaba roto. Mis ojos seguían sin encontrar el brillo y mi sonrisa se quedó estancada. Miedo. Desolación. Conseguí balbucear «estoy destrozada» sin ánimo de nada más que expresar lo devastado que estaba mi corazón, mi cuerpo, mi vida. Lo muchísimo que me dolía. Las ganas de desaparecer que tenía controladas desde hace tantos años. La noche anterior te dije que me dolía el corazón. Se había roto.

Quedamos en hablar más tarde. Que me contases cuándo vendrías, a qué hora tus brazos recompondrían mi corazón muerto y resucitase la luz que siempre ha habitado en mi pecho. Ese más tarde no llegó nunca. Ghosting lo llaman. Y yo no entiendo nada. Porque este era el finde de estar juntas, de reencontrarnos, de abrazarnos, sentirnos. Un alto en el camino. Un oasis. Este era el finde de mi cumpleaños. Otro cumpleaños destrozado, como mi corazón.

¿Qué te ha llevado a destrozarme de esta manera? Dijiste que si yo estoy mal tú te mueres. En estos momentos, ¿alcanzas a imaginar cómo me siento? No consigo entender qué es lo que se te ha pasado por la cabeza para esta reacción. Para bloquearme. Para silenciarme. Para negarme la voz y la palabra. Para retirarme de tu vida de esta manera. Definitivamente y para siempre.

Era el finde de mi cumpleaños. El que llevo esperando tantas semanas. Estar juntos. Recordar cómo olemos. Hablar hasta las mil en la terraza. Dormir abrazados. Pasear por la playa. Regalarnos unos días de tú y yo solo para nosotros. ¿Qué es lo que ha pasado que ni tan siquiera merezco una explicación? ¿Cómo de grande es tu enfado que te está nublando por completo? ¿Por qué estás enfadado? ¿Por qué tanto tiempo?

Llegará un día en que superaré el duelo. La vida siempre continúa. Por el momento estoy destrozada. En shock. Muerta por dentro como no puede ser de otra manera.

Te quiero hasta lo más recóndito de mis pensamientos.

Lourdes

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