Yo no soy Juana Rivas

Yo no soy Juana Rivas, soy Lourdes Medina Ribagorda y estoy más que harta

Hoy las mujeres despertamos con una nueva hostia, no me voy a obligar a escribir bien porque ardo. Estoy hartísima. Juana Rivas condenada a cinco años de cárcel y seis de inhabilitación de la patria potestad. El señor juez, por llamarlo de alguna manera, ha dado la razón al maltratador, al violento, al terrorista, al que Juana debe indemnizar con 30.000 euros. El señor juez ya se opuso a la Ley de Violencia de Género y acumula sentencias digamos, misóginas. Su señoría ve a Juana culpable de un delito de sustracción de menores. Y nosotras ardemos y nos retorcemos de rabia, de ira, de frustración y yo, también de odio. Yo no soy Juana Rivas, soy Lourdes Medina Ribagorda y estoy más que harta.

Yo no soy Juana Rivas

Este verano las mujeres del Estado Español hemos visto cómo cinco violadores son puestos en la calle con sentencia de 9 años de prisión por abuso sexual, que no violación, porque la ley española es despreciable, machista y deleznable. Pero como la sentencia aún no es firme, pues a la calle. Hemos visto cómo uno de ellos fue con todo su morro a renovar el pasaporte nada más salir de prisión. Y tampoco ha pasado nada. Hemos asistido también a un juicio lamentable contra ocho jóvenes de Alsasua, acusados de terrorismo por una pelea de  bar que comenzaron -presuntamente claro- unos guardia civiles (el mismo cuerpo al que pertenece uno de los violadores de los Sanfermines, el del pasaporte para dar más datos).

Estos son dos casos, porque cada día hay una mujer que si no aparece muerta por arte de magia, denuncia una violación que termina archivada o modificado su tratamiento por abuso sexual. Todo ello en ambientes donde tiene que justificarse a la vez que su testimonio es puesto siempre en duda, cuando no se ríen de ella. Soportar la doble victimización se torna insoportable. Muchas desisten… Que si estabas borracha, drogada, ibas sola por la calle o en minifalda, pero si te vieron hablando con él, ¿eres muy ligona?…, es tu puto problema y lo ibas provocando. Puta, que sois todas unas putas.

Así todo el rato. Y así todos los días. Por no hablar del síndrome de alienación parental, término acuñado por un pedófilo por lo menos, no sé si también pederasta, que los magistrados españoles utilizan contra las madres de las criaturas abusadas, violadas, maltratadas. O para que nos entendamos bien: magistrados que entregan a niñas y niños a sus violadores, abusadores, maltratadores, a la vez que los separan de sus madres. Mola, ¿eh? Las únicas que cuidan y protegen a los menores son condenadas por sustracción de menores, por desobedecer leyes, por secuestro…

Yo no soy Juana Rivas, soy Lourdes Medina Ribagorda y estoy más que harta

Que denunciemos, dicen. Que denunciemos, y se llenan la boca y los anuncios y las marquesinas de los autobuses. ¿Que denunciemos? ¿A quién, el qué, para qué, por qué? La legislación del Estado Español odia a las mujeres. Y los legisladores también. Urge un cambio profundo en ese poder que se dice imparcial, justo e independiente. Urge modificar las leyes, los procedimientos. -¿Y si los denunciados (los agresores vamos, los terroristas) fuesen escoltados cada día por un agente de la autoridad, desde que se levantan hasta que se acuestan?- Urge la formación en género, en feminismo, en todas y cada una de las instituciones y cuerpos de defensa y seguridad del Estado. Y renovarlas, que de fascistas nostálgicos y misóginos están llenas. Yo no soy Juana Rivas, soy Lourdes Medina Ribagorda y estoy más que harta. Hartísima. Ardo.

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