¡Ya estamos aquí!
El edito

¡Ya estamos aquí!

Tras unas merecidísimas vacaciones en las que ha dado tiempo a descansar, desconectar, pasar unos días en la playa e incluso hacer activismo, ¡ya estamos aquí!

Este año Dori ha venido con nosotras a la playa. Está mayor –el 7 septiembre cumple 15 años-, le han cambiado la comida por una de abuelita y, aunque mis adres siempre vienen a casa a cuidar a las gatas, he preferido llevármela al mar. Y ya de paso, a Odín también que, por cierto, odia la playa. Hemos pasado unos días maravillosos frente al mar de Almuñecar, en un apartamento desde donde se escuchaban las olas en cada rinconcito. Tanta paz…

¡Ya estamos aquí!

Tu abrigo su vida

Al estar de vacaciones pude participar en una acción con el colectivo Tu abrigo su vida, en la granja de visones más grande de Europa, situada en Santa María de la Alameda. Nos hemos juntado un buen grupo de mujeres, feministas y antiespecistas. Ya las conocía de la acción que organizamos en el delfinario del zoo de Madrid, Tu entrada paga su prisión. Como dicen las compañeras de Una familia vegana y normal, la industria peletera es espeluznante. Copio la información que tenéis a vuestra disposición en sus redes sociales.

La de visón es la más popular, como demuestran los 39 millones de ejemplares que se criaron en las explotaciones europeas, según los últimos datos de SFA de 2016. Le sigue la de zorro, con 2,6 millones y, a mucha distancia, la chinchilla, con 210.000 ejemplares y la marmota con 160.000. España cuenta con 54 granjas peleteras (el 80% en Galicia) dónde solo se crían visones: 750.000 en 2016.

Las condiciones de cría de animales como los visones son atroces, hacinados en jaulas diminutas hasta que a los siete u ocho meses se les gasea, desnuca o electrocuta, para despellejarles después muchas veces todavía vivos….

El hacinamiento les lleva a sufrir trastornos físicos y psíquicos. El estado de ansiedad en el que viven les lleva a autolesionarse, se vuelven locos y se mueven mecánicamente de un lado al otro de la jaula, se muerden la piel, la cola y las patas, además de agredirse entre ellos, por ello se les quitan los dientes caninos para reducir su agresividad.

Son necesarios unos 45 visones para hacer un solo abrigo, y además de su piel el resto se emplea para cosmética, abono o pienso para alimentar a otros animales e incluso como biocombustible.

Podéis seguir las cuentas de Tu abrigo su vida y Una familia vegana y normal también en instagram.

Mi Cabra Vegana es tu tienda vegana de Madrid, tu tienda vegana online.

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