“Tu leche”, mi muerte

Las hembras de otras especies son explotadas por la industria láctea. Su leche es robada para el consumo humano. Y para conseguirla, han privado de libertad, violado, obligado a gestar, secuestrado a sus criaturas. La industria de la leche es la industria de la violación y la muerte.

Cada vez que una mujer compra productos lácteos, está comprando la explotación de hembras de otras especies. Estas hembras son explotadas sistemáticamente hasta que sus cuerpos no dan más de sí, extenuados por tanta violación, tanta gestación, tanto robo de su leche, momento en que las llevan al matadero. No hay vacas lecheras, hay vacas violadas para que la produzcan. Una y otra, y otra, y otra, y otra vez…  Las mujeres compramos productos lácteos para alimentarnos y alimentar nuestras proles… Aquí falla algo.

La leche es fuente de calcio, anuncian por la tele. La leche es salud, la leche fortalece los huesos… La leche y la menopausia… La leche y el crecimiento de las criaturas humanas. Y nos lo creemos. Como también creemos que hay vacas lecheras per se, y que las vacas son felices mientras les sacan su leche porque son tan lecheras que les sobra. Que nos dan su leche. Vamos, que creemos que les hacemos un favor. El timo de la estampita.

Lo que nunca dicen es el calcio que se obtiene del brócoli, legumbres, granos, cereales fortificados, higos y otros vegetales… Lo que nunca dicen es que el ejercicio regular mejora la densidad ósea, o la necesidad de reducir el sodio y las proteínas animales. Lo que no dicen es que la leche está llena de grasa y colesterol, de hormonas, pesticidas, dioxinas y antibióticos. Lo que no dicen es la relación entre problemas de salud con el consumo de lácteos: desde estreñimiento hasta cáncer de mama, pasando por un abultadísimo abanico donde no faltan la sinusitis, obesidad, asma, artritis, dolores articulares, colon irritable o la enfermedad de Crohn. Lo que no dicen es que las criaturas humanas no necesitan la leche que es robada a las madres de otras especies y que está destinada a las criaturas de esas especies. Y que está preparada -la naturaleza es sabia-, para que los terneros crezcan de manera rápida y sana en pocos meses. Los terneros, no las criaturas humanas. La industria, el sistema, se desmoronaría. Y que no toquen las subvenciones a ganadería y agricultura…

tu leche mi muerte

Con el nombre de inseminación artificial se oculta la violación sistemática, continuada y a gran escala de las vacas. Violadas al embarazarlas, violadas cada día en la extracción de su leche, violados sus cuerpos al llenarlos de hormonas para que produzcan más y más leche. Luego llegan las mastitis y demás complicaciones. Luego llega la extenuación. Luego llega el matadero a los 5 años escasos… cuando pueden vivir 20. Llamémoslo por su nombre: violencia sexual, explotación sexual, tortura, secuestro, asesinato. Las vacas, que no son máquinas, que se organizan en complejos entramados familiares, que sufren durante días, semanas, el robo de sus criaturas recién nacidas… Inmovilizadas para mantener tierna su carne en tu plato de filete de ternera, abandonadas porque no sirven, solas en gigantescas naves frías donde mueren de hambre y pena, criadas como sementales o como vacas lecheras… El holocausto de la industria láctea no conoce rival. Y lo subvencionan con mis impuestos. Y con los tuyos.

Hagámonos esta pregunta: ¿existe algún otro mamífero que beba leche tras la infancia? Sólo nosotras, las personas, que seguimos bebiendo leche de vaca. Y la leche de las vacas está diseñada para que un ternero duplique su peso en escasos 50 días y alcance los 400 kilos en un año. ¿Por el calcio? A saber que en los países donde se consumen menos lácteos tienen los niveles de osteoporosis más bajos, Japón y China. Y viceversa.

La conexión: de la misma manera que las mujeres no hemos nacido para los hombres, los animales no han nacido para las personas. De la misma manera que los úteros de las mujeres no son propiedad de los hombres para la perpetuación de su estirpe (decía Celia Amorós (min. 37): donde hay poder se quiere genealogía, genealogía es poder), las hembras de otras especies no son de nuestra propiedad.

mi cuerpo no es para tu consumo

En la serie de binarismos antagónicos y excluyentes establecidos por el patriarcado: hombre-mujer, masculino-femenino, cultura-naturaleza, incluimos también el que legitima la subordinación y explotación de los animales por los hombres: humano-animal. En la construcción sociocultural del masculino hegemónico, dominante, se condensan ciertas características: agresividad, virilidad, fuerza, destierro de las emociones… Quizá entendamos así por qué son mayoritariamente hombres los que torturan y asesinan animales en fiestas populares y demás eventos en el Estado Español, auspiciados por las instituciones gubernamentales y eclesiásticas. Estas acciones se fundamentan en la diferencia, en las estructuras de poder que privilegian a unos y denigran a otros. El especismo, al igual que el sexismo o el racismo, hunde sus raíces en denigrar, cosificar, objetivizar “al otro”. En el caso del sexismo: hombre-mujer, masculino-femenino, naturaleza-cultura, público-doméstico; en el especismo: humano-animal y naturaleza-cultura, siendo este el mismo utilizado para la subordinación de las mujeres. Incluso la condición de humanas, de ciudadanas… ¿recordamos cuándo las mujeres conseguimos el derecho al voto? En el Estado Español fue en la II República y por el extraordinario discurso de Clara Campoamor… Ella contra todo.

Es necesario incluir en las agendas del feminismo la lucha contra la explotación de las féminas de otras especies, la violencia sexual, los abusos, los secuestros, los actos de violencia cotidiana, sistémica y constante por el mero hecho de haber nacido en un cuerpo leído hembra. Porque sabemos que el patriarcado normaliza la explotación de las mujeres, la cosificación u objetivación de nuestros cuerpos, debemos establecer la conexión con el resto de hembras. Sobre todas recae el mismo juego, todas somos explotadas por el mismo sistema heteronormativo. Se hace imposible seguir hablando de feminismo si con nuestros actos fomentamos, auspiciamos, generamos, alentamos y nos beneficiamos con la violencia hacia hembras de otras especies.

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