Toro Júbilo de Medinaceli: donde los hombres torturan a fuego

La noche del sábado más cercano al 13 de noviembre se celebra la tortura y el posterior asesinato del Toro Júbilo. Tradición sanguinaria y vergonzante declarada Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico Regional.

Se trata del único toro de fuego que existe en Castilla y León. Un rito pagano que perdura por las ansias de violencia, tortura y asesinato de los habitantes de este municipio y que cuenta con la connivencia de los poderes públicos. Fue en 2002 cuando la Junta de Castilla y León lo declaró Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico Regional.

Dicen que se trata de un rito de toro y fuego que simboliza la fuerza y la purificación. A lo que yo me pregunto: ¿la purificación de quién? ¿La fuerza de quién? Durante el comienzo de la tortura, hombres atan al toro a un madero recubierto todo su cuerpo de barro arcilloso para “evitar quemaduras”. Evitar quemaduras dicen… En su cornamenta colocan, también hombres, un asta metálica que luce dos grandes bolas de pez, elaboradas con estopa, aguarrás y azufre, que encenderán -de nuevo hombres-, antes de soltarlo.

En ese momento, el toro, asustado, aterrorizado por encontrarse solo, con ese peso de fuego sobre sus ojos, derritiéndose, cayendo sobre sus ojos, con la visión reducida, corre despavorido intentando zafarse del fuego que lo destroza. En vano… Cinco hogueras enmarcan la plaza de la vergüenza, lo que hace que el toro no pueda ir lejos. Se consume con su miedo como se consumen la pez y el fuego no sin destrozar piel, mirada y alma. Cinco hogueras, una por cada uno de los santos mártires de la ciudad. ¿No era su dios amor?

Los mozos, todos hombres, corren a su alrededor. Muestran su valentía, su hombría. Exaltación de la violencia hermanada con la masculinidad tradicional hegemónica. Rituales iniciáticos donde los mozos se enfrentan a animales no humanos para volver convertidos en hombres. Ese concepto de hombre altivo, violento, agresivo, distante, jerárquico, poderoso… ¿Cómo vamos a acabar con el terrorismo machista si este tipo de actos perduran y son auspiciados por los poderes públicos?

Yo controlo al animal mediante la fuerza y si quiero acabo con su vida. Es mío. Yo te controlo mediante la fuerza y si quiero acabo con tu vida. Eres mía. Ahí lo dejo.

La tortura termina cuando el fuego se consume. Como su vida después, asesinado para que no viva con el recuerdo de la noche infame en que hombres decidieron que su vida no es suya sino de ellos. A veces el toro muere durante esa hora de terror. El fuego y la pez caen sobre sus ojos y no ve y le quema y no puede respirar. Intento imaginar el estado de ansiedad, el corazón golpeando con fuerza su pecho, la soledad, el miedo, el terror, las lágrimas… La aceptación del destino que los hombres le han impuesto. Ese momento en que se rinde. Abatido. Roto. Desolado.

-Yo no me voy a rendir nunca. Nunca.-

Lo intento imaginar porque soy capaz de empatizar, de ponerme en su lugar y hacer la conexión. Uno de los factores que determina la violencia de los hombres, hacia ellos mismos, hacia otros hombres, hacia las mujeres y hacia los animales no humanos, es la estructura del carácter basada en la distancia emocional. Las estructuras psíquicas de la masculinidad se crean bien por la ausencia del padre o de hombres adultos, bien por la distancia emocional de los hombres. La construcción de la masculinidad se hace desde la ausencia y la fantasía -lo que yo creo que debe ser en oposición a la feminidad y los valores que desde el patriarcado se han determinado como femeninos-. Y dos de esos valores femeninos son los cuidados y el sustento emocional, por lo que se rechazan. Al rechazarse, comienza la construcción de la barrera, la capacidad mermada de empatizar que puede volverse nula. No ser capaz de sentir o percibir siquiera el dolor ajeno (Kaufman, 1999). El toro no sufre, ella quería tener sexo, tratamos bien al toro, ella se queja pero no le hice daño, ha nacido para eso, ella se lo buscó… Lo que da lugar a torturas como la del próximo sábado, en Medinaceli.

El sábado estaremos allí. Una tradición basada en la tortura debe ser y estar prohibida. El derecho de pernada era también tradición. La magia, la purificación, el rito no caben en la misma frase que la tortura y asesinato de un animal no humano. El sábado iremos a Medinaceli a gritar contra la barbarie, contra los violentos, contra esa masculinidad autoproclamada hegemónica y todopoderosa. Porque no tenemos miedo. Porque el único lugar de los torturadores y asesinos es la cárcel.

 

 

 

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