Piñatex, cuando las piñas se convierten en cuero

Buscando alternativas de calidad al  “cuero”, que no es otra cosa que la piel de animales, de seres sintientes que tenían una vida con intereses propios e independientes a los tuyos o los míos, encontré el Piñatex. Es un tejido producido a través de las fibras procedentes de las hojas de las piñas.

piñatex

El proceso inicial se desarrolla en Filipinas, y la investigación y el proceso final se ha producido entre Reino Unido y España. Piñatex es un producto que se puede usar como una alternativa natural, sostenible y, lo más importante, libre de crueldad, a la piel. No es necesario desollar a un animal para usar su piel, su piel de suya, insisto, como textil, accesorios, tapizados y demás inventos regidos por la moda del momento o del diseñador de turno.

Piñatex se crea a partir de los residuos de las fibras de hoja de la piña producidos en el proceso de la cosecha. Fue creado por Carmen Hijosa, cuando trabajó como consultora en la industria del cuero en Filipinas. Se percató de que el cuero se estaba encareciendo, escaseaba y resultaba muy contaminante. No son razones antiespecistas, cierto, pero el resultado es un material con el que eliminamos la creencia del “un buen artículo ha de estar hecho de piel”. Con el Piñatex, la calidad no es sinónimo de tortura ni exterminio animal. Carmen se dedicó a estudiar una opción ética y responsable  con el medio ambiente, lo que ha conseguido dar con una alternativa ética al uso de animales en esta rama de la industria.

Las fibras de los residuos de la piña son cortadas en capas y procesadas como un textil. Este se puede procesar de diferentes formas y con distintos espesores. Son necesarias las hojas de alrededor de 16 piñas para producir un metro cuadrado de tela. Es más barato, sostenible y ecológico. Al ser un subproducto de la cosecha de la piña, no se requiere terreno adicional de cultivo ya que las hojas de piña cosechadas para la elaboración de Piñatex se pudrían en el suelo. Otra ventaja de su procesamiento es una biomasa que se puede convertir en fertilizante, lo que proporciona ingresos adicionales a quienes cultivan la piña.

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Puma ya ha fabricado unas deportivas con este material y el diseñador Ally Capellino ha creado una línea de bolsos, y sólo lleva 5 años desarrollándose. En cuanto al precio, el Piñatex cuesta unos 18 euros, la piel de un animal se valora, lamentablemente, entre 20 y 30. Incluso contamina un 20% menos. Además, están investigando alternativas para su uso como apósito para heridas y aislamiento en viviendas.

No hay excusas ya para asegurar que la piel de un animal es la opción de mayor  calidad en zapatos, sofás o bolsos. Existen, y cada vez más, opciones libres de crueldad. Aunque se haya llegado a ellas por cuestiones ajenas al sufrimiento de cientos de miles de seres sintientes, la realidad es que con cada producto de origen no animal, se salvan vidas.

 

 

Más en: http://www.ananas-anam.com/

 

 

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