La mujer y la montaña

LA MUJER Y LA MONTAÑA
Había una vez una montaña a la que llegó una mujer que venía de lejos, su cuerpo había recorrido muchos kilómetros, y su espíritu muchas vidas, sus ojos nunca habían visto ese paisaje, y la mujer sentía que estaba en casa, y le dijo a la montaña: He vuelto.
Y buscó dónde sentir la belleza del lugar, y allí abrió su corazón, y apareció una luz muy roja que no se iba y no se iba y todo los consumía. La mujer abrió los ojos y observó frente a ella el tronco de un cedro que sólo tenía hojas en la copa, y supo que se había quemado. Entonces cogió unos minerales que llevaba para honrar al bosque, y les pidió que se cargaran con sanación universal, y les enterró bajo el árbol mientras le decía: esto para hacerte más fuerte, y se despidió por ese día.
Al poco la mujer volvió frente al árbol, y de nuevo abrió su corazón, esta vez lo que vio fueron unas líneas verticales verdes, y gotas de agua, y supo que el árbol estaba contento, la mujer sonrió satisfecha y se sentó junto a su amigo.
Y el cedro le limpió un lodo espeso que la mujer llevaba pegado, y le ayudó a coger la luz blanca del sol y la luz blanca de la tierra, y a dejar que pasara de arriba abajo y de abajo arriba.
La mujer miró a la montaña, le impresionó su grandeza y decidió conocerla. Durante tres días recorrió sus caminos, diciéndole cuán bella era, honrándola con ofrendas aquí y allá, y llegó a la cima, a la cascada, a los salientes y a las hendiduras, y caminó entre las rocas.
Y después volvió junto al cedro y a su lado se fortalecía, y así aprendió a recoger con firmeza y a repartir con ligereza.
Y la mujer le cantó al bosque como si le estuviera acariciando.
Y de bajo el árbol salieron unos seres que le invitaron a seguirles, y se adentraron entre la tierra y el tronco, y la llevaron al corazón de la montaña, que era como una bola de fuego, y de ahí se nutría la montaña entera. Y la montaña le dijo: Bienvenida a casa
Y de ese modo el lugar que otras veces le vio nacer y morir en varios cuerpos, le pudo ver morir y nacer en el mismo cuerpo.
Y así suceden las historias, cuando se sigue el camino del corazón entre especies.

 

 

Julia Sánchez

THE WOMAN AND THE MOUNTAIN
Once upon a time, a woman who came from far away arrived at a mountain; her body had traveled through many miles, and her spirit through many lives, and although her eyes had never seen that landscape, the woman felt she was at home. And she told the mountain, “ I am back.”
And she searched where she could feel the beauty of the place, and there she opened her heart, and a very red light that wouldn’t go and wouldn’t go appeared and it was eating everything around. The woman opened her eyes and standing in front of her saw the trunk of a juniper that only had leaves on its crown, and she knew it had burnt. Then she took some minerals she had with her to honor the forest, and asked them to get charged with universal healing. She buried them under the tree while saying: “This is to make you stronger.” And she said goodbye for that day.
After a little while the woman came back in front of the tree, and again she opened her heart; this time what she saw were some green vertical lines and drops of water, and she knew the tree was happy; the woman smiled satisfied, and she sat beside her friend.
And the juniper cleaned her from a thick mud that was stuck to her, and helped her get the white light from the sun and the white light from the earth, and let it come from bottom to top and from top to bottom.
The woman looked at the mountain. Its greatness amazed her, and she decided to know it. For three days she covered its paths, telling the mountain how beautiful it was, honoring it with tributes here and there. And she came to the peak, to the waterfall, to the cliffs and the ravines, and she walked among the rocks.
An after that she came back beside the juniper and at its side she was getting stronger, and that is how she learnt to collect with firmness and to hand out with lightness.
And the woman sang to the forest as if she was caressing it.
And from under the tree came out some beings that invited her to follow them, and they entered down between earth and trunk, and took her to the mountain’s heart, which was like a ball of fire, and from there the whole mountain was fed. And the mountain said: “Welcome home.”
And in this way, the place that before had seen her being born and dying in different bodies, this time could see her dying and being born in the same body.
And this is what happens when you follow the path of the heart of interspecies communication.

 

 

Julia Sánchez

3 comentarios

  • El nombre correcto de este cuento es “Mujer Montaña” y te agradecería citarme como su autora. Saludos.

    • Lourdes Medina Ribagorda

      El relato me lo envió una amiga… Dijo que lo escribió a raíz de un viaje a China. La foto si que muestra la fuente. Di En ningún caso lo he copiado de ti ya que me lo envió ella escrito y traducido al inglés de su puño y letra con el título incluido. No es una copia sino su experiencia. Por eso lo he publicado con su nombre en el apartado de colaboraciones. Disculpa el error. Un abrazo.

    • La autora de este cuento soy yo y el título es el que es.
      Ya le he pasado fotos a la cabritilla para que quite la tuya, disculpa.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *