sal-negra

Kala Namak, la sal que sabe a huevo

¡Ya la tenemos! La sal negra de India o kala namak, es un sal de origen volcánico que se utiliza sobre todo en la cocina hindú o pakistaní. Y sabe a huevo. Palabra de cabra.

Se conoce como sal negra porque antes de ser molida son como cristales de color gris rosáceo y tiene ese color por su alto contenido en hierro, así como de otros minerales. Una vez molida toma ese color rosa palo característico.

Este tipo de sal negra de India o sal negra del Himalaya no la debemos confundir con la sal negra de Hawai que toma este color porque está mezclada de forma natural con carbón activado o la sal negra en escamas que podemos encontrar en algunos centros comerciales, que no es otra cosa que escamas de sal común teñidas con carbón de forma artificial por una simple cuestión estética.

Una de las particularidadess de esta sal es que tiene un sabor ‘sulfuroso’ importante y eso en el paladar nos hace pensar en un huevo frito o cocido, por eso a esta sal se la llama la sal con sabor a huevo.

sal-negra

Curiosidades de la sal negra de India o Kala namak

Comparada con la sal común tiene menos contenido en sodio lo que la hace recomendable para todas aquellas personas que necesiten dietas bajas en sodio, por ejemplo las personas con hipertensión arterial o problemas cardiacos.

Es rica en sulfuro de hidrógeno lo que le aporta un sabor muy particular que nos podría recordar al huevo frito o al huevo cocido. Por ello es muy empleada en la cocina vegetariana estricta para imitar este sabor, y así, por ejemplo si condimentamos tofu con esta sal, en una ensalada, bien podríamos llamarla ensalada de huevo 100% vegetariana, porque lo imita muy bien.

También se emplea en la cocina ayurveda, es decir, el tipo de cocina que se centra en el individuo y nos ayuda a conocer que alimentos nos sientan bien o mal. Así, cada individuo tendrá una guía nutricional específica porque según la medicina ayurveda cada organismo se comporta de forma diferente.

Para nosotras, las veganas, la sal negra del Himalaya es un ingrediente fundamental para sustituir el huevo. Aunque, si digo la verdad, no lo he echado de menos ni una vez. Cuando algo dentro de ti se activa, llámalo empatía, compasión, no hay marcha atrás. De cualquier manera, un pellizco en un revuelto de tofu, en una tortilla de patatas o una tosta con aceite de oliva aliñado con unos granos de Kala namak nos transportará al sabor del huevo frito. Eso sí, sin sufrimiento o explotación de ser sintiente alguno.

Ya tenemos Kala Namak

2 comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *