Evolucionamos a pesar de la carne, no gracias a ella

Inauguramos esta sección con un relato de lucha de clases que hemos robado del muro de un gran activista por los derechos de los animales no humanos. Esperamos que os guste tanto como a nosotras.

Se evolucionó a pesar de la carne, no gracias a ella. El ser humano, cuando no encontraba que comer, la comía para sobrevivir. Aunque le provocaba enfermedades también hacía que no murieran de hambre. Poco a poco los hombres de las tribus se fueron convirtiendo en cazadores así como seres más agresivos. Se creó también un patriarcado donde la valía del macho dependería de lo buen cazador que fuera. Las sociedades que vivían en sitios donde abundaba la comida vegetal se mantuvieron más fieles a la alimentación vegetariana, eran más pacíficas, más saludables y comunitarias. Pero las carnívoras agresivas fueron exterminándolas a través de guerras, llegando incluso a veces al canibalismo.

Poco a poco estos carnívoros se fueron extendiendo por el mundo, crearon la ganadería para tener su sed de sangre satisfecha. Por donde pasaban había destrucción y guerras. De vez en cuando surgían pequeños grupos vegetarianos, que vivían en armonía con la naturaleza, pacíficos y mucho más sanos. Pero la mayoría finalmente eran arrasados por los comedores de cadáveres.

Finalmente y por razones económicas la élite sería la carnívora y el pueblo llano parcialmente vegetariano. Esa élite malvada y agresiva mandaba a la muerte sin contemplaciones al pobre pueblo, totalmente machacado y esclavizado. Pero también sufrían de enfermedades por su alto consumo de carne, muy similares a las actuales. Muchos fueron momificados y se puede analizar su patética alimentación que les llevaba a tener cálculos biliares, obesidad, caries, problemas de corazón, etc.

Muy posteriormente llegaría la industrialización y los animales más que nunca se convertirían en objetos, meros recursos para ser explotados, el pueblo semivegetariano se convertiría en carnívoro, arrasarían con el planeta, mataría a billones de animales por gula, pudrirían su corazón y llenarían el mundo de plagas de enfermedades.

Pero al igual que otros tiempos nacería una resistencia, las personas llamadas veganas. Estas, de corazón verde, no comerían nada de origen animal, ni vestirían pieles, ni aceptarían ningún tipo de explotación animal. Su espíritu limpio y mucho más elevado no tenía sed de sangre. Intentarían salvar a los animales de las explotaciones salvajes a los que fueron sometidos, salvar el planeta de su autodestrucción, al mundo de hambre y de enfermedades. Los carnívoros se sintieron ofendidos y atacados, inventaron cualquier excusa para desacreditar a esta pacifica gente y justificar su gula y crueldad.

Finalmente las personas veganas no pudieron salvar el mundo. Se llenó de plagas, hambre, guerras, contaminación, lo que arrasó al 90% de la población mundial. Las supervivientes decidieron que sólo un mundo vegano era posible y cambiaron. 

Así se creó este mundo vegano, nietas y nietos.

 

 

Santiago Real Álvarez

 

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