el siete de septiembre

El siete de septiembre

No debería contarlo y, sin embargo…

Ayer fue el cumpleaños de Dori. Doce años ya. El siete de septiembre… Ella es mi ancla, mi vida. Mi paz. Se curó de leucemia de gata. Dicen que algunos mininos consiguen neutralizar la enfermedad. Yo prefiero pensar que ella es un hada. Mi ser especial. Mi compañera. Vino por un tiempo a estar conmigo, de ahí la enfermedad. Pero sé que un día se plantó en la asamblea de hadas y lo dijo: me quedo con ella. Y se quedó. Y se curó.

O quizá al revés. Y se curó. Y se quedó.

Recuerdo el momento del primer positivo. Había que hacer análisis para ver si podíamos castrarla… celos terroríficos tienen las siamesas… Y salió positivo. Mi vida preciosa. ¿Positivo a qué? ¿Qué? Repitieron la prueba por si hubiese dado un resultado falso o yo qué sé… Positivo de nuevo. Fui a hablar con la veterinaria para que me explicase. Me derretí en un océano de lágrimas. Que si algunas personas decidían “dormir” a sus mininos al dar positivo. ¿Pero cómo iba yo a asesinarla? ¿A mi vida? Si ya había compartido creo que un par de años con ella… Me dijo que llevara una vida normal. Que me fijase cuando vomitaba qué era lo que vomitaba, o si se constipaba… o si la notaba rara… Llevaría una vida normal… La mitad de la vida de una gata. Dori se iría con unos siete u ocho años. Doce… Ya va por doce. Mi reina.

La anterior veterinaria ni mencionó esas pruebas, yo era jovencísima y no tenía ni idea de nada. Lloré y lloré y lloré… Lloraba al verla, lloraba al mirarla, lloraba al dormir, lloraba al acariciarla… Hubo un tiempo en el que recuerdo que sólo lloraba. Y ella, Dori, mi vida, pues se daría cuenta…, y fue a la asamblea de hadas.

Repetimos el análisis tras el verano. Recuerdo el momento. Recuerdo el lugar y hasta la hora en que mi madre me llamó por teléfono. Negativo. Mamá, lee el papel por favor. Y mi madre leyó… Negativo. Estaba tomando un café con unas amigas. Los ojos se llenaron de lágrimas de la misma forma que ahora mismo (qué raro yo, llorando en la tienda). Al principio ellas no se dieron cuenta… Se ha curado. Dori se ha curado… Creo que fue el momento más feliz de mi vida.

Cada siete de septiembre pongo la canción de mecano y bailo con ella. Ella lo odia y se intenta zafar… Sonrío. Hace hasta ruidos de ¡gata más cabreada que una gata bailando con la loca de su compañera de vida! Mientras bailamos lloro y le doy las gracias. Gracias por haberte quedado conmigo. Ella me mira con sus ojazos azul cielo y estrellas… Mi vida. Mi compañera de vida. Mi reina.

el siete de septiembre

el siete de septiembre es el cumpleaños de la Dori gata…

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